agosto 14, 2026
Hace unos días, São Paulo fue sede de Brazil Climate Solutions 2026, un encuentro que reunió en Cubo Itaú a empresas, instituciones financieras, academia, organizaciones y startups alrededor de uno de los grandes desafíos de la agenda climática actual — transformar los compromisos en soluciones concretas, financiables y escalables.
Desde HINS participó Jessica Assis, nuestra referente de sustentabilidad en Brasil, acompañando una semana de conversaciones sobre transición energética, sistemas agroalimentarios, movilidad sostenible, financiamiento climático, tecnología, inteligencia artificial y resiliencia.
La edición 2026 marcó además una nueva etapa para la iniciativa. En su tercer año, São Paulo Climate Week evolucionó hacia Brazil Climate Solutions, ampliando el alcance de la conversación y poniendo el foco en lo que sucede después de los grandes acuerdos internacionales.
De la COP30 al proyecto
Después de la COP30 celebrada en Belém en 2025, la agenda climática entra en una etapa decisiva — convertir los compromisos globales en soluciones concretas, medibles y escalables.
Uno de los paneles que puso esta discusión en el centro fue “Da COP30 à Implementação — o que muda para o setor privado?”, con representantes de Itaú Unibanco, Itaúsa, Bradesco y Natura.
Para las empresas, el cambio es especialmente relevante. Implementar una estrategia climática ya no significa únicamente establecer objetivos de reducción de emisiones para 2030 o 2050. Significa traducirlos en proyectos, inversiones, infraestructura, tecnología, indicadores, gestión de riesgos y capacidades internas.
Y en ese proceso aparece una variable central, el financiamiento. No alcanza con movilizar capital hacia la transición. También es necesario desarrollar proyectos técnicamente sólidos, económicamente viables y capaces de demostrar resultados para acceder a esas oportunidades.
En este contexto, espacios como Brazil Climate Solutions permiten conectar la agenda internacional con quienes tienen capacidad de llevarla a la práctica — empresas, instituciones financieras, gobiernos, desarrolladores tecnológicos, centros de investigación y emprendedores.

Cinco frentes de una misma transición
La programación se organizó alrededor de cinco ejes vinculados a seguridad energética, sistemas agroalimentarios, transporte y logística sostenible, implementación de la agenda climática e inteligencia artificial, tecnología y resiliencia.
Aunque los sectores son diferentes, muchas de las necesidades se repiten.
Modernizar infraestructura. Incorporar el riesgo climático en las decisiones de inversión. Mejorar el acceso al financiamiento. Desarrollar nuevas tecnologías. Y, especialmente, crear las condiciones para que soluciones que ya existen puedan implementarse a mayor escala.
En energía, las conversaciones pusieron sobre la mesa la seguridad de abastecimiento y la nueva arquitectura de la transición energética.
En los sistemas agroalimentarios, ganaron protagonismo la agricultura regenerativa, la trazabilidad y la resiliencia de las cadenas productivas.
En transporte y logística, el debate avanzó sobre electrificación, bioenergías, infraestructura de bajo carbono, eficiencia operativa y adaptación frente a eventos climáticos extremos.
Distintos sectores, pero una misma señal — la acción climática se integra cada vez más a las decisiones de negocio, infraestructura e inversión.

Innovación que necesita escala
Las startups también tuvieron un espacio destacado durante la semana, presentando soluciones aplicadas a energía, agricultura, movilidad y tecnología y generando instancias de vinculación con empresas.
Para Jessica Assis, este fue uno de los aspectos más valiosos del encuentro. La conversación no se limitó a analizar los desafíos, sino que permitió conocer tecnologías y modelos que ya están intentando resolverlos.
Esta articulación entre innovación, conocimiento técnico, empresas y financiamiento es fundamental para evitar que las soluciones climáticas permanezcan indefinidamente en etapa piloto.
Porque innovar no es solamente desarrollar una nueva tecnología. También es conseguir que pueda implementarse, financiarse y replicarse.

Una transición que necesita articulación
Brazil Climate Solutions dejó una conclusión clara.
La transición climática no puede avanzar desde un único sector.
Energía, producción, infraestructura, financiamiento, tecnología y políticas públicas necesitan avanzar de manera articulada. Las soluciones existen y continúan desarrollándose, pero llevarlas a escala requiere conectar capacidades, recursos y actores.
Las COP establecen objetivos y orientan prioridades. La implementación ocurre después, cuando esas definiciones llegan a las empresas, los territorios, los sistemas energéticos y las cadenas productivas.
Desde HINS trabajamos precisamente en esa intersección, transformando desafíos ambientales y energéticos en estrategias y proyectos capaces de generar impacto real.
Nuestra participación en Brazil Climate Solutions 2026 forma parte de ese camino — incorporar nuevas miradas, conocer soluciones, construir alianzas y seguir impulsando una transición energética y climática que necesita avanzar, cada vez más, de la ambición a la implementación.