marzo 23, 2026

Desde HINS, creemos que no es posible pensar desarrollos urbanos sin un paradigma productivo sustentable y competitivo. Por eso, participamos activamente en los espacios que invitan a repensar el presente y futuro de la construcción en Argentina.
Un espacio clave para dar este debate fue la Semana de la Construcción, organizada por la Delegación Córdoba de la Cámara Argentina de la Construcción. Este año, el encuentro tuvo lugar en septiembre. Reunió a referentes del sector público, privado y académico, generando un ámbito de articulación en torno a los principales desafíos y oportunidades que atraviesa el sector. Fue transversal en las distintas conferencias una pregunta central que marca la agenda del sector: ¿Cómo planificar y sostener la inversión en infraestructura que el país necesita para crecer?
El evento contó con una serie de jornadas de debate, así como la muestra comercial permanente “Expo Camarco”, donde se mostraron avances innovadores de herramientas y maquinaras para el sector. En este marco, Carlos Villar, presidente de HINS, participó del ciclo “Construir con propósito: sustentabilidad como estrategia competitiva”.

Tendencias globales en inversión sostenible, economía circular y nuevos códigos de edificación
En distintas regiones del mundo se observa un fortalecimiento de las regulaciones orientadas a la descarbonización de los sectores productivos. La Unión Europea avanza con instrumentos que buscan alinear el comercio con criterios de bajas emisiones, mientras que en Estados Unidos se promueve que las empresas que cotizan en bolsa incorporen estrategias de reducción de huella y reportes de sostenibilidad más completos. A esto se suman factores geopolíticos y tecnológicos que complejizan la transición energética: en Europa, el conflicto en Ucrania reabrió el uso de carbón y gas licuado, y en EE.UU. la creciente demanda asociada a la inteligencia artificial intensifica la presión sobre la disponibilidad de energía. Al mismo tiempo, el financiamiento climático gana centralidad en la agenda económica global, con bancos multilaterales que ya integran los riesgos climáticos en sus decisiones de inversión, crédito y seguros.
En este contexto, el sector de la construcción se posiciona como un sector estratégico para avanzar en la descarbonización global: es uno de los más intensivos en consumo de energía y recursos a nivel global, y también uno de los que más contribuye a las emisiones de GEI. Es por ello que, a nivel internacional, se están implementando diversas estrategias de sustentabilidad para mitigar los efectos de la construcción en el cambio climático. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) en conjunto con la Alianza Global para la Edificación y la Construcción (GlobalABC) realizaron el Informe 2024/2025 sobre la situación mundial de los edificios y la construcción. El documento revela que el sector representa actualmente 34% de las emisiones globales de CO2 relacionadas con la energía y 32% de la demanda energética mundial, lo que lo convierte en un área crítica para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.
Asimismo, se remarca la urgencia de armonizar y fortalecer los códigos de construcción: hoy más del 50% de la nueva edificación global se desarrolla sin regulación energética obligatoria. Además, se plantea la necesidad de adoptar materiales bajos en carbono, ampliar el acceso equitativo al financiamiento verde y acelerar la economía circular. Un dato clave: el sector genera anualmente 2.000 millones de toneladas de residuos de construcción y demolición, es decir, un tercio de todos los residuos globales, lo que hace urgente implementar esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor (EPR).
En materia de financiamiento, se advierte que en 2023 la inversión en eficiencia energética en edificios cayó un 7%, lo que generó un déficit respecto a lo necesario para cumplir con las metas de 2030. Actualmente, solo el 4% de la inversión global en construcción se destina a iniciativas verdes, cuando sería necesario duplicar la inversión anual en eficiencia energética. En este sentido, los bonos verdes y la deuda sostenible muestran resiliencia y crecimiento: países como China y Australia han desplegado fondos específicos para retrofits, mientras que en Estados Unidos y Alemania los subsidios fiscales y créditos blandos están acelerando la transición hacia edificios eficientes.
El informe también resalta el papel de las hojas de ruta nacionales y regionales como guías estratégicas para la transformación del sector. En la región árabe, 22 países avanzan con una hoja de ruta común para la urbanización sostenible y la adopción masiva de energías renovables. Estos ejemplos muestran cómo la planificación multisectorial no solo reduce emisiones, sino que también fomenta la inclusión social, la creación de empleos y la resiliencia urbana.
La sustentabilidad en construcción no es solo una tendencia, sino una necesidad estructural para reducir emisiones, ahorrar costos, aumentar valor de mercado y cumplir con regulaciones internacionales.
El posicionamiento del sector en Argentina
En respuesta a las tendencias globales y a una creciente demanda de sus socios y de la comunidad en general, CAMARCO Delegación Córdoba creó en 2023 su Comisión de Sustentabilidad. Esta iniciativa representa un paso clave hacia la integración de la sostenibilidad como eje transversal en el desarrollo del sector de la construcción.
Uno de los primeros hitos de esta comisión fue el desarrollo del cálculo de Huella de Carbono en Obra, realizado junto a HINS y otros actores clave del sector. Esta herramienta busca visibilizar el impacto ambiental de las obras y promover prácticas más responsables y eficientes.
En sintonía con esta visión a largo plazo, el informe “Construir 2034”, elaborado por el Área de Pensamiento Estratégico de CAMARCO, establece metas concretas de acción climática e inversión en infraestructura resiliente. Entre sus proyecciones se destacan: aumentar la participación de energías renovables en la matriz eléctrica, mejorar los indicadores de eficiencia energética, ampliar el acceso a servicios básicos como agua potable y saneamiento, y fortalecer la gestión de residuos y la infraestructura frente a eventos climáticos extremos.
Estas líneas de acción, además de ser complementarias a iniciativas existentes en el país, ofrecen una hoja de ruta para orientar políticas públicas y presupuesto hacia un modelo de construcción más sostenible.

Modelos de negocio sostenibles: la mirada desde HINS
En el marco del bloque de paneles y charlas organizado por la Comisión de Sustentabilidad de CAMARCO, el presidente de HINS, Carlos Villar, disertó en el panel “Triple impacto, ¿Por qué?”, un espacio de diálogo multisectorial donde representantes de los ejes ambiental, social y económico compartieron experiencias reales, aprendizajes y desafíos desde sus ámbitos de acción.
El panel contó con la participación de Mariana Tortoza, Jefa de Sustentabilidad Ambiental en HOLCIM, quien abordó los retos ambientales y la necesidad de innovar en materiales y procesos constructivos bajos en carbono; Lucas Emiliano Mantuano, presidente de la Fundación Portales, y Esteban de Olmos, referente de Ingeniería sin Fronteras Córdoba, quienes destacaron el valor social de la construcción sostenible, desde la vivienda digna hasta la inclusión laboral.
Desde HINS, Carlos Villar, desarrolló la mirada económica, vinculada al financiamiento sostenible, la competitividad organizacional y las oportunidades de mercado que genera la incorporación de criterios ASG. En este sentido, reflexionó sobre la generación de modelos de negocio rentables en iniciativas sustentables, en el corto, mediano y largo plazo. Explicó que cada vez más las empresas están identificando cómo y por dónde la sustentabilidad genera valor: ya sea cumpliendo normativas internacionales, adaptándose a los requisitos de las cadenas de valor exportadoras o respondiendo a consumidores que demandan productos con menor huella ambiental.
También subrayó que el acceso al financiamiento sostenible exige proyectos sólidos, con respaldo técnico y visión de largo plazo, y que para lograrlo resulta clave la articulación entre el sector público, privado y académico. De modo que la colaboración multisectorial resulta un punto neurálgico en la integración de desafíos sostenibles para el desarrollo de propuestas capaces de atraer a los fondos internacionales.
Finalmente, planteó que invertir en infraestructura resiliente es esencial para evitar pérdidas millonarias por cortes de suministro, daños en activos o disrupciones logísticas. La inversión a resiliencia se multiplica en ahorros futuros, especialmente en sectores como energía, transporte y agua. En Argentina, donde las cadenas de valor ya enfrentan riesgos crecientes por olas de calor, inundaciones o sequías, esta inversión es la garantía de adaptarse para perdurar y mantener la competitividad en el largo plazo.
“La sustentabilidad integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza. Hoy su tangibilidad se expresa en modelos de negocio sostenibles, que no solo gestionan mejor los riesgos, sino que además aportan rentabilidad y generación de valor”
Carlos Villar – Presidente de HINS

Más allá del sector de la construcción, este panel buscó inspirar, cuestionar e impulsar nuevas formas de hacer, mostrando que las iniciativas ASG no solo son posibles, sino también necesarias. De este modo, se impone con fuerza la idea de la sustentabilidad como nuevo paradigma productivo. Por un lado, porque integra la creación de valor económico con impactos positivos en lo social y lo ambiental; pero al mismo tiempo, alinear a las organizaciones con estos parámetros abre nuevas oportunidades de financiamiento, innovación y competitividad en un contexto cada vez más exigente.